La verdad incómoda de la defensa penal
«¿Cómo puedes dormir tranquilo defendiendo a una persona que sabes que es culpable?»
Es, sin duda, la pregunta más recurrente, la más incómoda y la que mejor resume el profundo malentendido social sobre el rol del abogado penalista y la defensa penal. Permítanme ser claro: la respuesta no es sencilla, pero es fundamental para entender nuestro Estado de Derecho.
La tranquilidad del abogado penalista se basa en la Ley
Cuando un cliente llega a PÉREZ OLIVA | Abogados Penalistas, mi foco no está en validar o condenar sus acciones desde una perspectiva moral. Mi obligación profesional, ética y constitucional es asegurar que el poder del Estado, con toda su maquinaria de investigación y acusación, encuentre sus límites. Esto es, garantizar su defensa penal.
el derecho penal: más allá del simple castigo
Tendemos a simplificar el Derecho Penal a la máxima de «el culpable debe pagar«. Pero esta rama del derecho es mucho más profunda. Es el mecanismo más importante que tenemos para proteger al individuo frente a la arbitrariedad del poder público.
¿Qué defiendo realmente cuando me pongo la toga?
- La Presunción de Inocencia: Defiendo que nadie puede ser condenado sin pruebas suficientes que demuestren su culpabilidad más allá de toda duda razonable.
- El Proceso Justo: Defiendo el derecho a un juicio con todas las garantías legales, el acceso a la prueba, la contradicción y la legalidad en la obtención de evidencias.
- La Constitución: Defiendo los principios rectores de nuestra sociedad. Mi cliente no es un caso aislado; es el punto de control que asegura que la ley se aplique a todos por igual, sin atajos emocionales o presiones mediáticas.
Cuando un abogado defensor ejerce su labor, no está aplaudiendo el delito; está validando la Constitución y garantizando el derecho de defensa.
El efecto dominó de la falta de defensa penal
Por consiguiente, si permitimos que se recorte el derecho a la defensa al «peor» de los ciudadanos, al que parece más obviamente culpable, estamos abriendo una puerta muy peligrosa. La erosión de las garantías no se detiene en un caso; se extiende y, tarde o temprano, pondrá en riesgo los derechos de todos nosotros.
Mi conciencia está tranquila porque entiendo que sin una defensa efectiva, el Estado de Derecho se desmorona. Sin imponer límites al poder, lo que se administra no es justicia auténtica, sino mera venganza institucionalizada. Como abogado penalista, mi función es precisamente ser ese muro de contención y por esta razón, si te encuentras inmerso en un caso penal, no dudes en llamar a PÉREZ OLIVA | Abogados Penalistas.
Pregunta para la reflexión:
¿Cree que la sociedad tiene una comprensión real de la importancia del papel del abogado defensor dentro del sistema de justicia?


